Author - Maria Virginia Obando

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VIVIR

guerrera_soyLa vida en cada ser humano nos plantea evoluciones continuas y diferentes desde que  tenemos nuestro primer recuerdo de vida; crecemos con nuestras creencias, principios, roles, experiencias… De hecho cada día crecemos con nuestros retos y anhelos en un momento determinado de ella  con decisiones oportunas o inoportunas, asertivas o no pero son pasos por el sendero de la vida que hay que seguir no importando los obstáculos o las piedras del camino (y de estas aprenderemos paciencia, humildad, amor propio, dignidad, aceptación, coraje, voluntad, sabiduría, conciencia comunitaria  o aquello que por ley divina nos toque aprender), pues el objetivo es brincarlas, superarlas o darse la vuelta y seguir adelante siempre con un norte, que no es más que AVANZAR.

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Guerrera Soy

guererasoyPasan los días, los años y quienes desde muy pronta edad sufrimos de alguna herida emocional, hemos luchado toda la vida, no por ser la excepción, sino por sobrevivir, venimos guerreando por ganarle la partida a alguna enfermedad de esas que en los países europeos llaman “raras” o que somos “el uno comparado con los noventa mil que no la tienen”, bien sea porque no tiene cura, porque sufrimos un accidente que  disminuyó nuestra facultades individuales, o porque tuvimos alguna perdida desde niños que trajo consigo la ausencia de un rol “equis” en nuestras vidas.

Lo esencial, es que no venimos a sufrir, bajo ningún concepto o realidad se viene a esta vida a sufrir; venimos y nacemos a vivir de cada experiencia pues de cada una de ellas crecemos desde nuestro primer grito a la vida, como crece nuestra esperanza por engrandecernos como seres humanos. De hecho, crecemos igual cuando aceptamos nuestro destino, pero nuestras fuerzas se hacen sin límites cuando basados en la esperanza trabajamos para cambiarlo; y progresamos en la fe de ver siempre positivamente hacia el mañana no importando cuan incierto sea, tomando como norte en nuestras vidas que nada en ella puede lograrse sin cuotas de sacrificio y valor, con el innegable propósito que mejore nuestro mundo y consecuencialmente el de los demás de ser posible, pero entendamos que ello nunca podrá significar la perdida de nuestra propia identidad y dignidad humana, puesto que es lo único que nos pertenece como tal y nos es propio de cada ser humano. ES NUESTRA ELECCIÓN SER LA VICTIMA O SER EL GUERRERO,  SER LA OSCURIDAD O SER LA LUZ DE NUESTRA PROPIA VIDA.

Desde  niños se nos inculcan creencias o principios aprendidos de generación en generación, y no es que sean buenos o malos pero estos en oportunidades por interpretaciones acomodaticias  o  diversificadas nos coartan muchas veces el crecimiento propio como un ser o individuo con libertad propia de elegir nuestros actos, nuestra vida y el rumbo de nuestro destino. Entramos entonces a jugar el ajedrez de convertir la existencia misma en una competencia  por  sobresalir,  por perseguir el éxito, por ser mejor que cualquier otro en el área que elijamos: familia, profesión, política o sociedad como vulgares ejemplos del mundo de hoy,  y sobre el cual se nos ocurra  ponerle el ojo avizor de  superioridad o egoísmo, y la más real de las verdades es que sólo crecemos en conocimiento, en ego, alejándonos cada vez más de la certeza del ser que somos con infinidad de virtudes o dones desconocidos, negados o incomprendidos pero que siempre estarán allí esperando el momento u oportunidad que le permitamos darle luz y lo más esencial alejándonos del amor al prójimo; al ser conocido o desconocido que tenemos a nuestro lado al ser único que somos.

Quien en algún momento de su vida no haya sentido el dolor de la soledad, la perdida, la ausencia de algo o de alguien, sencillamente se miente a sí mismo oscureciendo las aguas de sus propios desvelos o carencias. ¿No es mejor tener un poco de  sensatez y amor  propio? Y elegir vernos en nuestro propio espejo con la claridad que puede darnos nuestra propia sombra, pues solo así  podremos ver nuestro lado oscuro para llevarnos de nuevo a la luz, si a la luz del ser que puede tener sueños o el grito libertario de haber superado nuestras propias miserias como el rencor, el desamor, la envidia, el recelo, la culpa, la mentira o cualquier otra de aquellas que  pululan o empolvan nuestra mente y  agrietan nuestro corazón si lo permitimos.

¿Por qué sentirnos tristes, esperanzados o amargados si la vida en sí es VIDA, y vida es alegría, por observar, escuchar, saborear, tocar, o cualquier sensación que permitan nuestros sentidos, y si uno falta  otro se multiplicara en su desarrollo, así como la comprensión es sentir la verdadera  presencia que estos  trasmiten a nuestro ser como ente calibrado a experimentarlas y disfrutarlas, pues somos un circo de sensaciones por percibir si nos otorgamos el propio derecho o beneficio de tenerlas.

 Como conclusión un día te darás cuenta que no eres un(a) sobreviviente sino un(a) guerrero(a)  que jamás se rindió y que  no hay límites más allá  que nuestra vulnerable capacidad y elección de vida nos permita. Si tú no les das cabida nada ni nadie puede hacerlo. ¡Un ser sin límites!

Conversatorio – Cambiemos para hacer el Cambio

Conversatorio cambiemos para hacer el cambioCompartir mi experiencia de vida con Arturo Mengual, es compartir con una persona que ha puesto en practica su aprendizaje motivando y que nos impulsara desde los cimientos y bases para el  cambio.

Para mi es un gran honor poder trasmitir e inspirar junto a  el.

Espero nos acompañen en este Conversatorio para que sembremos juntos la semilla del cambio que nos hará crecer como individuos, familia, sociedad y país!!

 «El entorno cambia cuando nosotros cambiamos»

FECHA: 26 de SEPTIEMBRE

HORA: 4:00 PM

DIRECCION: Av. 4 Bella Vista CC. Costa Verde Local PA-11 SIACE Maracaibo Edo. Zulia

INFORMACION: siace.servicios@hotmail.com

Twitter: https://twitter.com/siacemprendedor

María Virginia Obando, una mujer sin imposibles

tendencia_perfil_79_maria_virginia_obandoLa historia de la doctora María Virginia Obando inspira, eleva el alma, nos hace mirar hacia nuestro interior y entender que todo lo que queramos está a nuestro alcance, sin importar nuestras limitaciones. Una luchadora que se ha aferrado a la vida de una manera admirable: compartiendo su fórmula para superar la adversidad e imponerse ante los retos.

Nació el 22 de junio de 1956 en Maracaibo (Venezuela) y desde pequeña presentó cierta lentitud en su desarrollo físico y motriz, aprendiendo a caminar apenas a los cuatro años. Se graduó con honores de abogada y ejerció a pesar de la persistencia de las dificultades físicas, llegándose a pensar que sufría algún tipo de parálisis cerebral, aunque la realidad era otra: “A los 24 años me diagnosticaron Ataxia de Friedreich, una condición hereditaria degenerativa que con el tiempo afecta la coordinación muscular y motora, el habla y el ritmo cardíaco. Es una enfermedad poco común que afecta a una de cada 90 mil personas”.

Con toda una vida por delante, el desalentador diagnóstico también significó nuevos retos y el replanteo de su vida: “Me frustré. Tuve miedo, depresión y ansiedad pero salí adelante. Hoy le agradezco a Dios porque esta condición me llevó a ser quien soy”. A sus casi 60 años ha superado hasta al más optimista de los pronósticos que le daba una esperanza de vida autónoma de 10 a 15 años desde el descubrimiento de su ataxia. Con la convicción de que no existen imposibles y por medio de actividades físicas como natación, Pilates, yoga y equinoterapia controló el avance de su estado. En la actualidad lleva una rutina de vida tan proactiva como la de una persona normal, e incluso hasta más dinámica que la de muchos.

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VILORIA, Ana

“Una joven estudiante en silla de ruedas con una condición similar me preguntó si podía intentar caminar y le dije: ‘¡Claro! Tu mayor lucha primero eres tú. Después está tu entorno familiar que, dentro del mismo cuidado, te limita’. Tiempo después la muchacha me envió una foto recibiendo su título profesional, de pie y usando muletas y una nota que decía ‘Gracias. Estoy aquí por usted’. Esos detalles me indicaron que debía transmitir algo”.

Hoy, a través de sus conferencias motivacionales, ha compartido su ejemplo con el público siendo ampliamente reconocida gracias a su carisma, admirable sentido de la perseverancia y mensaje de superación dirigido a quienes sus limitaciones físicas y mentales no les permiten salir adelante.

A través de su Fundación Ataxia de Venezuela comparte información de valiosa ayuda para los atáxicos del país. Apoyada en Dios y confesa devota de la Virgen de la Chinita y de la Virgen del Valle, continúa su misión inspiradora: “No somos lo que tenemos, somos lo que creamos. Los miedos en la vida los tendremos siempre, pero por encima de los miedos están nuestras fortalezas las cuales debemos aprovechar para sobrellevar ese miedo, hasta que el que se quede en el limbo sea él y no tú”. María Virginia Obando vive su crecimiento personal sirviendo a los demás, abriéndoles el camino para alcanzar una mejor vida.

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Todos somos especiales… crea tu realidad

mvo-3Hoy por hoy muchos pueden creer que su realidad está rodeada de crisis, escasez, enfermedad, ansiedad, tristeza, ausencia de futuro,  de un cumulo de pensamientos de pobreza, de incapacidad y angustia. Muchos creen no sentirse capaces de lograr sus metas, sus sueños y sus anhelos.

Mas allá de las adversidades hay personas que superan cualquier obstáculo, anteponiéndose al sufrimiento, a la enfermedad, a la frustración y convirtiendo cada experiencia en un testimonio de superación. Este es el ejemplo de María Virginia Obando quien a sus 59 años de edad a pesar de la enfermedad neurodegenerativa que le fue diagnosticada a los 24 años, conocida como Ataxia de Friedreich y cuyo pronóstico de vida en etapa paralizante era de 35 años, hoy vive una vida activa e independiente.

Superó muchos obstáculos y pruebas desde su nacimiento ya que tuvo serios problemas para caminar hasta que lo logró hacerlo por primera vez  a los 4 años. Ella utilizo aparatos ortopédicos hasta los 8 años, luego botas ortopédicas hasta los 10 años, tuvo un total de 11 operaciones quirúrgicas. Además debió superar la pérdida  de su padre a los 16 años, que le fue arrebatado por la maldad de la humanidad.

Luego de no utilizar ningún tipo de ayuda para caminar  aunque este fuera un poco variable en su andar, comenzó a utilizar un bastón a los 41 años y  desde los 56 utiliza muletas y con la ayuda de su silla de ruedas que usa solo en su hogar. Hoy todavía mantiene una actividad física como Pilates, natación, yoga,  caminatas.

María Virginia Obando se graduó de Abogada en la Universidad del Zulia, tiene una Maestría en Derecho Laboral y Administración del Trabajo y ha participado en  innumerables talleres y cursos de Mejoramiento Profesional, además ha sido asesor de Empresas en el Área Legal Laboral durante más de 30 años, siendo inclusive Facilitadora en el Manejo del Recurso Humano a Nivel Gerencial en aplicación de la Ley del Trabajo y sus cambios e implicaciones en la Organización. Igualmente ha participado como asistente en  diversidad de cursos y talleres de Crecimiento Personal además de ser Consteladora  Sistémica Fluvial.

Partiendo de su experiencia de vida, Maria Virginia Obando quiere despertar conciencias, y compartir que todos los seres humanos somos especiales, porque tenemos anhelos, sentimientos y sueños que podemos hacer realidad, si creemos en nosotros,  nos enamoramos y perseguimos aquello que queremos.